La comunicación o el miedo

 

Corre estos días un interesante análisis de una ONG sobre la mala praxis comunicativa del sector, la enésima rasgadura de vestiduras de un colectivo que se puso una completísimas normas éticas para no sacar niños con mocos y moscas, y que luego no tienen coraje de aplicarlas, a pesar de las numerosas ocasiones que viene teniendo.

Un sector que clama a favor de conectar con los movimientos sociales, hacerse asambleario y participativo a golpe de plan de estratégico, y luego no sabe ni a quién llamar cuando hay una manifestación. Que se conjura para hacer incidencia política y son los primeros en besar la mano a quienes trituran la cooperación, mostrando un servilismo de caricatura. Que habla de coherencia de políticas y ha preferido mirar hacia otro lado con las violaciones y retrocesos de Derechos Humanos de estos años en casa, ‘lo nuestro es el Tercer Mundo, chicos, hay que priorizar’. Que no le ha hecho ascos a cualquier alianza con el sistema económico en el que se pudren esos derechos, y que ahora se sorprendre de no tener veracidad o poder de convocatoria.

No sé, a lo mejor es que las ONG no dan para más, la calle está ahí, solo hay que ocuparla, unirse a quienes han hecho de ella su camino, y no pretender ser líderes de nada, como mucho puentes con otras luchas. Probablemente el error de partida sea considerar al conjunto como unidad de destino en lo universal, que diría aquel, cuando solo les une su inscripción en el mismo registro oficial. Más que un problema comunicativo, debe de ser un problema existencial: si solo te importa la pasta y llegar a fin de mes, al final se te ve el cartón. Y cuando tiemblas de miedo, los renglones salen torcidos. Algunas prefieren ni escribirlos, y a lo mejor son las más honestas de todas.

Pero podéis seguir investigando, por supuesto, aunque seguramente lo que falta es darse cuenta simplemente de que comunicar no es una opción, sino la parte central de nuestro trabajo. Si ese trabajo es transformar algo, claro. Pero no tienen por qué serlo, y el público, en general, queridas, me temo que todavía sigue tarareando We are the world, y pensando que el edificio en el que vivimos, con cuatro chapucillas, va aguantar otro Antropoceno entero.

A lo mejor el problema no es la comunicación, sino el miedo a despertar a toda esa gente, que además es la sustancia de la que están hechas todas esas ONG, o lo que quiera que sean.

#JuntosPorNepal o el principio de las respuestas coordinadas ante las emergencias

¿Se habrá acabado el habitual baile de teléfonos solidarios ante cualquier gran emergencia o catástrofe, por parte de las organizaciones humanitarias? #JuntosPorNepal parece una buena iniciativa en el camino de superar, sinceramente, el celo por la marca propia y priorizar la consecución de fondos.

Ahora solo falta que la acción en terreno sea coordinada, y que alguno de sus patrocinadores se vuelva solidario también con sus propios trabajadores.

¿Dónde estabais vosotros en el 14?

ImagenNosotros estábamos discutiendo si el formulario A- 325 / B del ministerio debía tener 1000 o 1100 caracteres, para poder explicar mejor nuestras propuestas de transformación mundial a través de la cooperación al desarrollo. Un aspecto trascendental para hacer de este un mundo más justo, con la colaboración de todos y sin estridencias, quien se mueve en la foto no sale . Otros estaban escribiendo y pensando nuevas e imaginativas propuestas para hacer la revolución desde nuestros escritorios o buscando la segunda copia compulsada de aquella factura que nos hicieron a una papelería de Kinshasa por una goma de borrar .

Mientras tanto, el Congreso se ventilaban la dación en pago, la justicia universal y el derecho al aborto, en una jornada gloriosa que los anales de la historia y nuestros nietos recordarán. Las direcciones y juntas, periodistas becarios y teóricos universitarios del buen rollo, volverán a preguntarse por qué las ONG no movilizan al personal. ¡Pero si ya lo movilizan! Jugando el juego de las sillas, a ver quién puede sentarse cuando Margallo deja de tocar la pandereta patria y se acaba la música .

‘ ¿Dónde estabais vosotros en el 14 ? ‘ Se preguntará alguien lustros después. No estábamos en las calles ni en las plazas, ni haciendo banderolas o pancartas, eso hay que hacerlo otro día, en octubre, como si fuera un paso más de la Semana Santa, con un orden. Os cambio toda la cooperación al desarrollo para volver a poder ejercer la justicia en todas partes, de verdad , y no endeudar más países para buscar donde vender neveras, que esto viene la próxima semana. En el 14 estábamos realmente perdidos en un mundo de papel, mientras el de verdad, según nos llegaba por un plasma, se iba deshaciendo como un castillo de arena .

¡Sois todos unos subvencionados!

Veieu aquí l’article en català

En este país lo peor que te pueden decir es que eres un subvencionado. Con esta maldición, te quitan de un plumazo toda legitimidad o derecho a ser escuchado o considerado. No eres nadie, lo que digas no sirve para nada, porque en el fondo estás a sueldo de la máquina, del Gran Hermano que todo lo controla, del Estado. Eres lo peor, ya está, otro a sueldo del Gobierno, ¿qué iba a decir? ¡Qué pesados ​​, siempre pidiendo y mirando por lo suyo!

Supongo que nadie piensa eso de la mayoría de servicios y cosas que el propio Estado hace por sí mismo, y que en el fondo nos salen a todos más baratas por estar ‘subvencionadas’. Imagínese saber que en el fondo somos todos unos subvencionados, todos y cada uno de nosotros, por no pagar el transporte público o la Universidad de nuestros hijos a su precio real, qué mal rato. ¡Chitón! Que no salga de aquí.

Cuando las entidades de cooperación no reciben subvenciones públicas, se dan a sí mismas un áurea de legitimidad insuperable. Incluso, pueden ser agraciadas con la visita de un Muy Honorable Presidente de periplo místico por la India, como para reconocer este punto de autenticidad que el resto, pobres mortales, no han conseguido. Todavía hay clases, pequeños, y si vives de tus socios y de donaciones particulares, eres el sheriff .

Ahora bien, si osas llevarle la contraria al poder, te puede pasar que te digan que eres un subvencionado. No porque lo seas , sino para expresar la poca consideración y la bajeza moral en la que piensan que vives. Una señora le espetaba eso, vía twitter , esta semana, a Amnistía Internacional, por negarse a tomar parte de los actos del Tricentenario de l’Onze de Setembre. ¡Sois unos subvencionados! Una de las entidades probablemente más independientes, política y económicamente, que se enfrenta cada día a todas las dictaduras y aprendices de democracias del mundo, de repente era en realidad una ‘subvencionada’, que hacía lo que le decía la voz de su amo en Madrid. Nuestra twiteadora anónima se añadía así a la indignación que hacía hervir las redes con el eslógan #esborratdamnistia.

Lo que os decía, otros subvencionados, que quieren mantener el culo caliente. Claro que muchos tenían la solución al problema: si en lugar de ser Amnistía España fuera Amnistía Cataluña, entonces no hubieran claudicado al ‘diktat’ de Madrid. Pero si es en el fondo la misma entidad y filosofía (de subvencionados de pacotilla), ¿no se bajarían entonces y una vez independientes , los pantalones igualmente con los deseos de palacio en Barcelona?

Qué poco acostumbrados que estamos a este país a la independencia. A la de la sociedad civil, quiero decir .